sábado, 3 de noviembre de 2007

REFRANES ANTIGUOS

De noche-decía un Refrán Antiguo-, todos los gatos son pardos.
Y yo soy negro-dijo un gato negro, cruzando la calle.
Imposible: los Refranes Antiguos siempre tienen razón.
Pro yo sigo siendo negro-repitió el gato.
De la sorpresa y el disgusto, el Refrán Antiguo se cayó del techo y se rompió una pierna.
Otro Refrán Antiguo fue a ver un partido de fútbol, se acercó a un jugador y le dijo al oído:
-Mejor solo que mal acompañado.
El futbolista intentó jugar solo, pero era algo terriblemente aburrido y no podía ganar nunca, por lo que regresó al equipo. El Refrán Antiguo, de la decepción, cayó enfermo y tuvieron que extirparle las amígdalas.
Una vez se encontraron tres Refranes Antiguos, y apenas habían abierto la boca cuando empezaron a discutir:
-El que da primero da dos veces-dijo el primero.
-En absoluto -exclamó el segundo-, en el medio está la virtud.
-Craso error-exclamó el tercero-, hasta el fin nadie es dichoso.
Se agarraron del pelo y todavía siguen zurrándose.
Luego tenemos la historia de aquel Refrán Antiguo que tenía ganas de comerse una pera y se puso bajo el árbol, mientras pensaba:”La fruta madura cae por su propio peso”.
Pero la pera no cayó hasta que no estuvo podrida del todo, y se aplastó contra la cabeza del Refrán Antiguo, que, muy disgustado, presentó la dimisión.
Gianni Rodari, Cuentos por teléfono.

1-¿Cuál puede ser su mensaje?